Todos hemos oído miles de explicaciones acerca de lo que funciona y lo que no funciona a la hora de seducir a una chica. Y todas esas explicaciones se basan en teorías de lo que “las mujeres” necesitan: un hombre que las proteja, un hombre decidido, sentirse únicas y especiales, etc…
Yo no voy a hablaros de lo que las mujeres necesitan. Os voy a hablar de lo que nosotros, los hombres, necesitamos. Porque lo verdaderamente importante no es aprenderse frases o teorías para seducir mujeres, sino descubrir qué es lo que falla dentro de nosotros y qué es lo que estamos haciendo mal a la hora de relacionarnos con las mujeres.
Mucha gente piensa que para poder seducir mujeres con frecuencia hay que ser muy guapo o muy alto, o tener ciertos rasgos de la personalidad que sólo unos pocos elegidos tienen. Y eso NO es cierto. No hay mayor engaño que ese.
Todos nosotros tenemos un increíble seductor dentro de nosotros. Así como todos tenemos algo que nos hace únicos, especiales y atractivos para una mujer. Jamás penséis que siendo vosotros mismos no podréis seducir a las mujeres que os gustan, porque eso es una gran mentira.
Y para ejemplificar esto no hay más que ver cómo se comportan los niños con las niñas. Los niños no tienen vergüenza ni miedo de no ser “suficientemente buenos” para ellas. Tampoco tienen necesidad ni ansiedad a la hora de hablar con niñas y no tienen ningún miedo de reírse con ellas o tomarles el pelo. De hecho las tratan como a iguales, y con total naturalidad. Los niños no tienen problemas para relacionarse.
El problema es que, a medida que se hacen mayores, a esos niños la sociedad les va metiendo miedos y creencias absurdas que hacen que empiecen a cogerle pánico a su relación con las chicas. Es como si la sociedad nos fuera matando nuestra capacidad de relación sana con las mujeres.
La ciencia de la seducción se debería definir como la ciencia que estudia cómo conseguir recuperar esa seguridad natural e innata que tenemos cuando somos pequeños. Y como dije antes, todos y cada uno de nosotros hemos sido esos niños que se relacionaban de forma plena con las mujeres. Así que, todos podemos recuperar esa habilidad innata. Sólo es cuestión de ponerse a ello.
Se puede divagar mucho, pero la verdadera esencia para entender qué es lo que hace que fallemos a la hora de hablar con una mujer se puede explicar con dos simples conceptos: EL MIEDO Y LA NECESIDAD.
El miedo es básicamente un mecanismo que nos impide avanzar cuando deberíamos.
Y la necesidad es básicamente un mecanismo que nos hace avanzar cuando NO deberíamos.
El miedo impide que hablemos con chicas que nos gustan; impide que miremos a los ojos o que sonriamos con ternura a una compañera de clase; impide que podamos hablar de nuestros sentimientos; impide que tomemos el pelo con naturalidad a una chica que acabamos de conocer; así como impide una inmensa lista de etcéteras que no hacen más que bloquear nuestra relación con las mujeres.
Y la necesidad, por su parte hace que hagamos cosas que no vienen a cuento, que son forzadas y que muestran ansiedad e inseguridad. Hace que lo intentemos demasiado y que no seamos capaces de percibir cuándo debemos NO avanzar. Por culpa de la necesidad NO damos tiempo a que ellas se sientan cómodas, las presionamos y, básicamente, lo que conseguimos es romper toda la magia y toda la poesía de la seducción. La necesidad destruye cualquier cosa que hayamos construido con la chica. Y así sólo conseguiremos que ella se sienta agobiada, presionada y que piense que no le dejamos libertad y ese es quizá el error más grave que se puede cometer a la hora de relacionarse con una chica.
Así que, la verdadera esencia de la seducción se puede resumir en dos objetivos:
- Conseguir liberar nuestra vida de todos esos miedos que impiden que avancemos con naturalidad en nuestra relación con las mujeres.
- Ganar la autoestima y la seguridad necesarias para conseguir estar a gusto y NO necesitar cosas concretas de las mujeres para ser felices.
Alguien que no tiene miedo de mostrarse como es; alguien que no tiene miedo de expresar sus sentimientos y de avanzar en la interacción con una chica; alguien que es una persona segura, confiada…alguien que no tiene necesidad de “ligar” o de forzar las situaciones y que sabe vivir y percibir el momento, es simplemente, alguien irresistible para una mujer.
Si se consigue eso, ya se estará por encima del 95% de los hombres.
Y sobre todo y lo más importante, estaremos en el camino de vivir una vida realmente plena y feliz.
Álvaro Tineo