Hoy me voy a saltar un poco la rutina habitual del blog, para hablaros de un personaje público y de un programa de televisión. Me estoy refiriendo a Donald Trump y a su programa The Apprentice.

Para los que no lo sepáis, Donald Trump es un multibillonario estadounidense que se ha hecho, prácticamente a sí mismo en casi todo. Su padre tenía dinero, pero él empezó sin nada, con su propio capital y con algunos inversores. A día de hoy tiene una fortuna de unos 6 000 millones de dólares y su vida es de lo más interesante.

El programa en cuestión (The Apprentice) se trata de un reality show estadounidense en el que varios concursantes compiten por ver quién es el mejor líder y persona de negocios de cada temporada. El programa es INTERESANTÍSIMO. No sólo porque sea un estudio de liderazgo en toda regla, sino porque los episodios muestran día a día, la vida diaria de Donald Trump que, a día de hoy y por lo que he visto hasta ahora…me parece una de las personas más Alfa del planeta, tanto para los negocios como en su vida privada. Y, por supuesto, también lo es en su relación con las mujeres.

Como ejemplo, él es el dueño del certamen de Miss América y Miss Universo. Tiene varias agencias de modelos y ha estado con mujeres impresionantes. Su actual mujer (la que aparece en la fotografía), que ahora ya tiene unos 40 años, en su día era un auténtico bellezón que a uno le hacía perder la respiración.

Por si esto fuera poco, es una persona tremendamente carismática que en EEUU es INCREÍBLEMENTE famoso y admirado.

Pero lo más importante para mí es que da la impresión TOTAL de ser una persona completamente feliz. A muchos podrá parecerle una persona superficial, pero se le ve una persona autorrealizada en todos los sentidos y que tiene verdadera pasión por lo que hace. Y, sinceramente, creo que es buena persona. Dura y exigente, pero muy educada y atenta a la vez. Sus hijos, por ejemplo, hablan muy bien de él como padre; con mucho cariño.

Algo que me llamó muchísimo la atención es que él dedica más tiempo a escuchar que a hablar. Según él, alguien que escucha, obtiene información importante que le ayuda a tener éxito; alguien que sólo habla, está pendiente de sí mismo y jamás logrará nada. Una gran verdad que se puede aplicar al 100% a la relación con las mujeres.

Me parece muy interesante todo esto porque el liderazgo y los rasgos de éxito son un todo. No son, ni deben ser algo aislado. Y las leyes que rigen las interacciones con las mujeres deben aplicarse a todas las facetas de nuestra vida: negocios, ocio, placer, amigos, familia, etc. Si sólo lo aplicamos con las mujeres y dejamos el resto de nuestra vida en la mediocridad, de nada servirá.

El éxito no es un método, es una actitud.

Y no hay que olvidar que el éxito consiste en conseguir lo que a uno le hace feliz. En el caso de Donald Trump, eso consiste en ser multibillonario y dedicarse en cuerpo y alma a su pasión, que es la construcción de rascacielos y los negocios. Pero para cualquier otro podría ser montar un colegio, hacerse fotógrafo o ser el dueño de un pequeño restaurante en las afueras.

Aún así, hay rasgos y principios que están vigentes en ambos casos.

Para los que hablen inglés o para los que encuentren la serie traducida (que quizá esté la primera temporada) recomiendo encarecidamente que se vea la serie. Es de las cosas más interesantes que he visto hasta la fecha.